Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino (Siruela, 2015)

Noche viajero

 

Cómo saber si una novela es buena o mala es una de esas cuestiones peliagudas a las que nadie es capaz de dar una respuesta satisfactoria. Por mucho que nos empeñemos algunos —lectores, críticos o autores—, más allá de las bondades estilísticas o estructurales, más allá de la buena resolución de la historia o la profundidad psicológica de sus personajes, más allá de lo originales que resulten de sus planteamientos, hay alguna cualidad indefinible que hace grande una novela o la deja en ese montón de libros correctos que no tardarán en olvidarse. Lo que sí parece una condición indispensable, sin embargo, es que nos absorba, que nos hunda en su trama y nos inste a pasar una página tras otra con el ansia y la excitación que provoca la necesidad de saber más, y de saberlo cuanto antes. Una gran novela se parece a una adicción que nos somete y de cuya sumisión extraemos un placer que nos atrapa, lo que da lugar a un círculo de sumisión-placer-sumisión que solo se rompe cuando cerramos el libro por última vez, una vez terminada su lectura. Seguir leyendo “Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino (Siruela, 2015)”