Pétronille, de Amélie Nothomb (Anagrama 2016)

Si creyera en eso que la gente llama placeres culpables, diría que Amélie Nothomb es, para mí, uno de ellos. Digo si creyera porque la misma noción de «placer culpable» se funda en una división entre goces lícitos e ilícitos que no comparto, quizá por los años que llevo enfrentándome a la extrañeza con la que se me mira en ocasiones, algo que puede haberme forzado a defender mis gustos sin asomo de culpabilidad; porque no encuentro motivo de vergüenza en ninguno de ellos, ni en los malos ni en los buenos. Salvando las distancias, Nothomb es a la literatura actual lo que Vivaldi es a la música barroca: es ligera, amena y no plantea dificultades; es easy listening o, mejor dicho, easy reading. Además, comparte con este compositor una cualidad que apuntó Strawinsky, quien dijo de él que no compuso cuatrocientos conciertos, sino que escribió el mismo concierto cuatrocientas veces. La exageración es obvia en ambos casos, pero sí es cierto que muchas de las novelas de Nothomb comparten un hilo conductor, forman parte de un mismo universo narrativo. La explicación evidente es que la vida de la propia autora es la materia prima de la que se nutren esos libros, en los que la vemos rendirse al hambre, fracasar cuando intenta recuperar su infancia japonesa, etcétera. Seguir leyendo “Pétronille, de Amélie Nothomb (Anagrama 2016)”