Siete casas vacías, de Samanta Schweblin (Páginas de espuma, 2015)

Podemos entender la casa como una metáfora doble. Por un lado, como microcosmos que miniaturiza el orden del mundo. Por el otro, como proyección del paisaje interior, del estado mental de sus habitantes. La casa —espacio íntimo y, en principio, seguro— actuaría como el nexo entre lo de dentro y lo de fuera. Es entre sus paredes donde cada cuál puede relajarse sin tener en cuenta la opinión de los demás. Sin embargo, por su propia naturaleza física, también puede ser invadida o espiada, lo que inhabilita su intimidad. Porque cuando visitamos a alguien en su hogar, aquello que nos muestra es una faceta semiprivada, a medio camino entre la conducta pública de la calle y la secreta de verdad, aquella que adopta cuando nadie le observa. Seguir leyendo “Siete casas vacías, de Samanta Schweblin (Páginas de espuma, 2015)”