Cançons d’amor i de pluja, de Sergi Pàmies (Quaderns crema, 2013)

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En las —escasísimas, por otra parte— ocasiones en las que alguien me pide que le recomiende algún libro, mi primera respuesta es siempre la misma: ¿qué te gusta leer? No creo que puedan hacerse recomendaciones a ciegas, al menos si se quiere acertar, ni que exista ningún libro capaz de agradar a todo el mundo. Hay quien adora la ciencia ficción y a quien le repele; quien ama el realismo mágico y quien detesta la fantasía; quien prefiere lecturas ligeras y quien solo lee obras que le supongan un reto. Novedades, clásicos, novela, ensayo, poesía… las posibilidades son infinitas, por eso veo necesario limitarlas averiguando por qué terreno se mueve quien me pregunta. Existe una variación, y es que las recomendaciones sirven para conocer mejor a quien se le piden. «Qué me recomiendas leer» puede ser una forma sutil de interrogatorio, un método efectivo y poco arriesgado de conocer mejor a nuestros interlocutores; porque lo que se desliza tras esa pregunta de apariencia inocente puede ser en realidad: «¿Cuáles son tus preferencias y qué puedo deducir de ellas? ¿Habrá algún punto de contacto entre nosotros?». Seamos emisores o receptores, las recomendaciones sirven para evaluar el gusto, para saber si compartimos criterios o si, en caso contrario, hemos de buscar afinidades en otros lugares; siempre que la otra persona nos interese, claro está. Seguir leyendo “Cançons d’amor i de pluja, de Sergi Pàmies (Quaderns crema, 2013)”

Érase una vez, de Margaret Atwood (Lumen, 2007)

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Fue Sartre quien escribió aquella celebérrima frase de que el infierno son los otros, algo que para muchas parejas parece confirmarse, día a día, en las palabras o los actos de aquella otra persona con la que han decidido compartir sus vidas o, peor aún, que no termina de abandonarlas. Esta revelación impregna seis de los siete relatos —más un poema— que conforman este Érase una vez, donde Atwood transmite una visión similar a la de aquellos versos de Anne Sexton: «We are not lovers. / We do not even know each other.» (No somos amantes. / Ni siquiera nos conocemos.) El poema se titula Man and wife, es decir, Marido y mujer, lo que acrecienta la sensación de desconocimiento y dota al poema de cierto aire de resentimiento y amargura. Algo de esa amargura la encontramos en estos relatos, pero también una ironía profunda y descreída que las narradoras extraen de la conciencia de cuáles son los condicionantes que determinan qué papeles les son asignados y cuáles se les niegan por el hecho de ser mujeres; cuál debe ser la naturaleza de sus relaciones con los hombres que aman o que han amado. Seguir leyendo “Érase una vez, de Margaret Atwood (Lumen, 2007)”

Siete casas vacías, de Samanta Schweblin (Páginas de espuma, 2015)

Podemos entender la casa como una metáfora doble. Por un lado, como microcosmos que miniaturiza el orden del mundo. Por el otro, como proyección del paisaje interior, del estado mental de sus habitantes. La casa —espacio íntimo y, en principio, seguro— actuaría como el nexo entre lo de dentro y lo de fuera. Es entre sus paredes donde cada cuál puede relajarse sin tener en cuenta la opinión de los demás. Sin embargo, por su propia naturaleza física, también puede ser invadida o espiada, lo que inhabilita su intimidad. Porque cuando visitamos a alguien en su hogar, aquello que nos muestra es una faceta semiprivada, a medio camino entre la conducta pública de la calle y la secreta de verdad, aquella que adopta cuando nadie le observa. Seguir leyendo “Siete casas vacías, de Samanta Schweblin (Páginas de espuma, 2015)”

El mes más cruel, de Pilar Adón (Impedimenta, 2010)

Hay algo peculiar en El mes más cruel, y es que todos y cada uno de los catorce relatos que componen el volumen termina con un poema. Este recurso es extraño dentro de la narrativa, pero no insólito. De vez en cuando, algún narrador se lanza y desliza poemas dentro de sus textos, aunque no de la manera sistemática en que los encontramos aquí. Lo que me hace pensar en un territorio mixto, en algún lugar intermedio entre la prosa y la poesía —género que Adón también aborda, por ejemplo en Mente animal, que comparte un aire de familia con este Mes cuyo título proviene de La tierra baldía de Elliot—, va más allá de la inclusión de unos cuantos versos, y se origina en el carácter simbólico e incompleto de los propios cuentos, en la delicadeza y precisión de su lenguaje y, sobre todo, en una capacidad evocadora que persiste más allá de la lectura. Seguir leyendo “El mes más cruel, de Pilar Adón (Impedimenta, 2010)”

Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez (Anagrama, 2016)

Tendemos a vincular el terror con lo fantástico con demasiada frecuencia. Puede que ese sea uno de los motivos por los que durante mucho tiempo se lo ha considerado un género menor, destinado a mentes poco desarrolladas e incapaces de enfrentarse a la literatura de verdad. Lo mismo podría decirse de la ciencia ficción. El realismo se ha consagrado como el único prisma adecuado con el que dirigirse a la realidad, algo que no debería extrañarnos en una cultura positivista como la nuestra. Porque el terror clásico, de raíces gótica y romántica, viene de la mano de fantasmas, vampiros, resucitados, pactos con el diablo y demás elementos sobrenaturales propios de la superstición. Como buenos hijos de la Ilustración, no creemos en ellos y los despreciamos. Seguir leyendo “Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez (Anagrama, 2016)”