Autofiction, de Hitomi Kanehara (Vintage Books, 2007)

Japón, por lo poco que sé, es un país plagado de contradicciones: es al mismo tiempo tradicionalista y vanguardista, distante y pasional. Digo esto porque parece que las muestras de afecto son algo, si no mal visto, por lo menos restringidísimo a la esfera privada. Sus gentes son discretas y reservadas, viven constreñidas por un marco social que determina con precisión qué puede hacerse y dónde, cuáles son las condiciones para que ese algo ocurra. El cariño no se manifiesta casi nunca, desde luego no en público. Sin embargo, la literatura y el cine nos dan a entender que, bajo esa apariencia marcada por un formalismo absoluto, el japonés es un pueblo de amores irrefrenables. Seguir leyendo “Autofiction, de Hitomi Kanehara (Vintage Books, 2007)”

Las chicas, de Emma Cline (Anagrama, 2016)

laschicas

La muerte de Charles Manson esta semana me ha hecho recordar que hace poco más de un año publiqué esta reseña aquí.

*

Hay tiempos y lugares que parecen cargados de un energía peculiar, en los que parece que una transformación espiritual es posible. Aquí tenemos Ibiza —que no es solo playa y fiesta sin fin— y Tenerife. No sabría decir si es por el clima, el paisaje o alguna cualidad menos material que ejercen una atracción mística sobre determinado tipo de personas. No olvidemos las viejas colonias de jipis en la primera, ni la proliferación de cultos esotéricos o de contactados en la segunda. Pero eso no es nada si lo comparamos con California; mucho menos si es la California de finales de los sesenta. La llamada revolución sexual, el amor libre, las luchas por los derechos civiles de negros y homosexuales, la Contracultura, la Era de Acuario… Esa conjunción temporal y geográfica podría considerarse un punto caliente, el umbral que debía causar una metamorfosis generalizada cuya consecuencia sería una sociedad mejor y más justa. Muchos los creyeron así, y también son muchos quienes aprovecharon ese ambiente optimista y esas buenas intenciones para hacerse con su cuota de poder. Uno de los casos más célebres es el del reverendo Jim Jones y su Templo del pueblo, fundado en 1955 sobre un pensamiento socialista y antirracista, y que crecerá durante las dos décadas siguientes hasta terminar en 1978 con la muerte de novecientos nueve miembros de la congregación —todos, salvo cinco— en Guyana. Aunque la mayor infamia, quizá, sea la de la Familia Manson. Sus víctimas fueron muchas menos, pero había entre ellas se encontraba Sharon Tate, actriz de veintiséis años y embarazada de ocho meses. Seguir leyendo “Las chicas, de Emma Cline (Anagrama, 2016)”

Cicatriz, de Sara Mesa (Anagrama, 2015)

cicatriz.jpg

¿Cuándo empieza lo enfermizo? Si existe una línea que divida con claridad las conductas saludables de las obsesivas, yo no la conozco. Me gustaría saber dónde está esa frontera que permite decir «de aquí para allí, bien; de aquí para allá, mal». Pero lo cierto es que sé —como tú también lo sabes— que ese límite no existe. O, mejor dicho, que es algo móvil que varía según el tipo de relación y según quiénes participan en ella. Como suele ocurrir en los asuntos sentimentales: es complicado. Si en soledad los seres humanos ya resultamos complejos, en cuanto empieza la combinatoria esa complejidad aumenta de forma exponencial. Seguir leyendo “Cicatriz, de Sara Mesa (Anagrama, 2015)”

La pianista, de Elfriede Jelinek (Círculo de lectores, 2004)

Cuando una amiga me preguntó qué estaba leyendo y le dije que era mi tercer intento con La pianista, comentó algo como «Eres muy insistente, ¿no?». Lo cierto es que no lo soy, pero he de reconocer que algunos libros se me han resistido y no he descansado hasta leerlos. Puede que haya algo de orgullo en esa actitud, que solo despierta en casos aislados —aunque también es cierto que no suelo dejar demasiados libros a medias—. Tengo claro, por ejemplo, por qué me ocurrió con La máquina blanda, de Burroughs. También recuerdo los motivos que me llevaron a dejar la novela de Jelinek en dos ocasiones, pero mi sorpresa llegó cuando no los encontré en la tercera. Seguir leyendo “La pianista, de Elfriede Jelinek (Círculo de lectores, 2004)”

Distancia de rescate, de Samanta Schweblin (Literatura Random House, 2015)

Distancia-de-rescate

Los viajes tienen una virtud esencial reconocida por la mayoría, y es que nos permiten enajenarnos. Viajar es sinónimo de crecer, dicen. Por eso casi todos los relatos de aprendizaje se desarrollan gracias al desplazamiento del personaje principal, que abandona su lugar de origen y se enfrente a una serie de retos por el camino hasta regresar transformado y cerrar, así, el círculo. Una ida y una vuelta, como subtitula Tolkien su Hobbit, representan ese enajenamiento, puesto que quien regresa no es nunca quien partió en primer lugar. Claro que estos viajes lo son en un sentido preindustrial, cuando se realizaban a caballo o a pie y representaban un auténtico desafío. La comodidad y la velocidad del avión, el tren o el automóvil hacen ahora impensables los preparativos que antes eran forzosos. Se ha instalado sobre el viaje cierta seguridad que, podría argumentarse, lo ha desvirtuado; al menos ha minimizado su componente de aventura, siempre que esta no se busque de forma expresa. Seguir leyendo “Distancia de rescate, de Samanta Schweblin (Literatura Random House, 2015)”

El silencio de las sirenas, de Adelaida García Morales (Anagrama, 1997)

SIlencio

 

Suele decirse que los libros no cambian, que cambiamos quienes los leemos. Quiero creer, aunque me cueste hacerlo de verdad, que con los años ganamos algo semejante a la sabiduría. En el fondo, no se trata de otra cosa que de vanidad, de pensar que me he librado de algunas idioteces causadas por la inexperiencia, aunque es seguro que he ganado una cantidad igual o superior de idioteces nuevas. Por eso puede ser interesante revisar algunas lecturas cuando ha transcurrido cierto tiempo y comprobar cuánto coincidimos con aquellas personas que fuimos. Cuando leí por primera vez El silencio de las sirenas, hace media vida, no me gustó. Soy incapaz de recordar los motivos, pero la impresión perduraba. Es más, hace años lo comenté con una estudiante Erasmus que me miró incrédula, porque a ella le había encantado. Creo que ahora entiendo sus motivos. Seguir leyendo “El silencio de las sirenas, de Adelaida García Morales (Anagrama, 1997)”

Hormigón, de Thomas Bernhard (Alfaguara, 2002)

Bernhard+16

 

La ventaja principal de las bibliotecas públicas es que ponen a nuestra disposición una cantidad ingente de libros de forma gratuita. Para quienes tienen poco espacio —o leen mucho— el beneficio de las bibliotecas es incalculable. Pero más allá de estos aspectos prácticos, los libros de las bibliotecas ofrecen detalles que pueden despertar nuestra curiosidad. Hay rastros de quienes han leído ese libro antes, huellas de intereses ajenos que unas veces compartimos, otras no, y que en ocasiones nos sorprenden. Seguir leyendo “Hormigón, de Thomas Bernhard (Alfaguara, 2002)”